El misil que cayó el martes en unas instalaciones de secado de cereales conmocionó al pueblo de Przewodow y despertó el temor internacional a una posible escalada del conflicto.
El presidente polaco, Andrzej Duda, admitió que no existe una "prueba inequívoca" de quién disparó el misil, aunque dijo que era "probablemente de fabricación rusa".